¿Son las fixies más seguras para los descensos?

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Updated: septiembre 6, 2014

Las bicicletas de Mountain Bike tienen una gran adherencia al firme, ya sea este de tierra o de asfalto. En ocasiones en los descensos el propio sistema motor y mecánico de la bicicleta genera una inercia que en ocasiones es difícil de frenar, más aún cuando una curva en descenso pronunciado nos engaña y se cierra de un modo imprevisto.

Que las ruedas no giren mientras no demos pedales hace que los descensos sean algo más seguros. Evitaremos la inercia, lo cual en alguna ocasión nos jugará una mala pasada si no hemos calculado de forma conveniente. Una mala trazada y podríamos acabar en el suelo, sufriendo alguna lesión de importancia como puedan ser tirones o pequeñas roturas fibrilares. Además de que el rendimiento bajará una vez el descenso finalice y aparezca el llano o una nueva subida. El cuerpo se ha enfriado, ha bajado su intensidad de reacción y se ha relajado. Por otra parte, este tipo de situaciones nos puede provocar catarros ligeros o moderados.

Por ello una fixie puede ayudarnos a evitar ciertos peligros, que no todos. La inercia seguirá ayudando al pedaleo por mera gravedad. Podremos dejar de pedalear, pero la bicicleta dejará de avanzar. Algo a lo que debemos acostumbrarnos previamente en bajadas leves para ir acostumbrando el pedaleo y la forma de trazar y afrontar un descenso para no asumir demasiados riesgos.

Los descensos suelen ser momento de relajación muscular. He ahí, en esa carga de trabajo constante sobre dicho sistema, la diferenciación de utilizar una fixie o no utilizarla. Como es lógico, el castigo y el cansancio serán menores que en una subida e incluso en el llano. Por contra, esta forma de pedalear ahorra enfriamientos en las bajadas, donde al aumentar la velocidad y el roce con el viento la musculatura tiende a quedarse fría de forma repentina.

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