Preparación muscular para una fixie

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Updated: agosto 20, 2014

Las características de las fixies, bien conocidas y explicadas en artículos como éste sobre la adaptabilidad al ciclismo profesional o éste sobre cuándo son recomendables, exigen una preparación física y muscular bien diferente al resto de bicicletas. No tener tiempos muertos en la pedalada nos acerca a un desarrollo más constante y uniforme del trabajo. La explosividad no tiene cabida, todo hay que trabajarlo con más paciencia y pausa. 

Esa relajación muscular que permite el cambio de marcha (de plato, piñón o de ambos) da un respiro al músculo, aprovecha la inercia de la bicicleta para permitir que la sangre oxigene un tanto las piernas, que vuelva a llegar la capacidad de dar pedales y que implique durante un instante el ahorro de energía de todo el organismo.

Lo primero que debemos hacer es ajustarnos un desarrollo que sea acorde con nuestra potencia muscular. Ningún cuerpo es igual a otro y cada cual posee una capacidad física. Por lo tanto y ante un cambio tan exigente, debemos estar seguros de que el esfuerzo es alcanzable y que nos dirigimos a algún fin.

Es importante trabajar con intensidad la zona del tren superior, sobre todo. Con ello, de paso, evitaremos lesiones articulares en la rodilla, algo que nos puede producir problemas realmente importantes. En este tipo de bicicleta sufren las articulaciones, sobre todo en el periodo de cambio entre un modelo de bicicleta y otro.

¿Qué hacer para trabajar dicha musculatura? Salvo que el nivel al que nos vayamos a mover sea profesional, bastará con cualquier ejercicio que nos ayude a desarrollar musculatura: pesas en gran medida y de forma gradual.

Sin olvidarnos de trabajar la movilidad de la articulación, muy importante. Se trata de ir acostumbrando de forma progresiva nuestros músculos al tipo de trabajo que realizarán una vez nos subamos a una fixie.

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