Origen de la bicicleta fixie

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Updated: julio 10, 2015
Origen de la bicicleta fixie

Una fixie significa algo más que una simple bicicleta. Detrás de su apariencia existe todo un estilo de vida, una forma de relacionarse con el medio que la rodea y un valor especial por su historia.

Las bicicletas fixie poseen una estrecha relación con una filosofía de vida fundamentada en el reciclaje y la reutilización; las primeras fixies se fabricaron de forma casera con antiguos cuadros de bicicleta y otros elementos a los que se les confirió una nueva vida. Adicionalmente, en ella es posible prescindir de todo lo accesorio que no constituye parte de la bicicleta en su mínima expresión: frenos, cables, cambios, desviadores u otros. La principal característica de las bicicletas fixie es el piñón fijo. Las fixies están basadas en la mecánica particular de las bicicletas de pista que se utilizan para las competencias en los Juegos Olímpicos.

El piñón fijo es el sistema original que emplearon las bicicletas que reemplazaron a los velocípedos. Estos se fundaban en el impulso directo de los pedales a la rueda delantera. Sin embargo la dimensión de sus ruedas los convertían en vehículos de alto riesgo, por lo que en 1873 Harry John Lawson obtuvo la patente de la primera bicicleta impulsada por una cadena que desplazaba la rueda trasera. Se les denominaba “bicicletas de seguridad“, gracias a que su conducción brindaba mayor seguridad que la de los grandes velocípedos. Lawson es estimado en compañía de John Kemp Starley el inventor de la bicicleta moderna.

Origen de la bicicleta fixie

La cadena sobre la que nos referimos llegaba hasta un piñón fijo (fixed) que permitía que al impulsarla de los pedales, la rueda se desplazara. Lo que en la actualidad se conoce como el piñón fijo de las queridas fixies. De hecho, el piñón libre o single speed no se creó hasta casi comenzar el siglo XX, por lo que cuando la bicicleta se volvió universal como medio de transporte para toda la población, aún no existía.

Las bicicletas fixie, que conocemos actualmente, tienen su origen en esa esencia de sostenibilidad y su cuna en la ciudad de San Francisco. Considerando que la fixie original no usa los frenos convencionales y que San Francisco es identificada por sus impresionantes cuestas con viviendas de dos alturas a sus lados, el invento parecía arriesgado. Los primeros seguidores de las fixies fueron los mensajeros; esos sobre los que se tiene un referente por las películas norteamericanas en donde se les ve transitando la urbe en su bicicleta con una sudadera y una gorra en la cabeza. Los mailboys valoran las fixies por diversas razones: son livianas, posibilitan un ágil aceleración, emplean menos piezas y por lo tanto poseen menos averías y representan una menor pérdida en caso de robo.

La moda se fue propagando a otras ciudades como New York o incluso a otros continentes y naciones: Países nórdicos, Australia, China o Rusia. Y no eran únicamente los mensajeros las que los usaban, sino que empezaron a ser el icono de tribus urbanas que buscaban una estética más urbana, mayor comodidad y rapidez que las de las bicicletas de paseo, montaña o ciclismo.

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