¿Cuándo es recomendable una fixie?

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Updated: julio 24, 2014

Los ciclistas o usuarios de la bicicleta en ocasiones atraviesan fases donde la forma o la motivación no son del todo estables. Es en esas épocas donde mejor función puede cumplir una fixie, ya que de ese modo la persona no tiene que pensar en qué posición de coronas y piñones le puede venir mejor. Ese pequeño pero importante paso menos en el desarrollo de la actividad se convierte en un gran alivio y podría marcar la diferencia. 

En principio más por una cuestión de estrés evitado. Tener únicamente una o dos posiciones como desarrollo a llevar a cabo nos facilita además tener una referencia clara y fácil de encontrar. Las fixies nos pueden ayudar en cierto modo a alcanzar esa constancia, ese punto de medición donde poder situar una referencia de rendimiento.

Lo mejor, de hecho, si no tenemos planeado acudir a montañas o grandes porcentajes, es comenzar a rodar con este tipo de bicicletas. Para entrenamientos constantes es la más recomendable, para trabajar la fuerza, la potencia. Sus características se asemejan a las bicicletas utilizadas en la pista, una superficie donde es importante que la combinación piñón-plato sea constante y permita avanzar mucho con cada pedalada.

Otro aspecto a destacar es el estético. Si te gustan las bicicletas austeras, te gustarán las fixies. En ellas casi todo es diferente, como los frenos, ya que sólo cuenta con uno delantero, los manillares o las cubiertas. Los descensos serán también novedosos, ya que si bien es más sencillo aprovechar la inercia para avanzar a mayor ritmo, las fixies nos obligan a dar pedales en todo momento.

Este tipo de bicicleta destaca especialmente por su belleza visual, además de por sus prestaciones, muy similares a ciertas posiciones de una bicicleta de carretera al uso que podamos observar en cualquier ciudad o vía interurbana.

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