Bicicletas fixies, ¿existen riesgos al conducirlas?

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Updated: mayo 27, 2015
Bicicletas fixies, ¿existen riesgos al conducirlas?

Las bicicletas de piñón fijo fueron creadas en 1880 y, aunque desaparecieron al poco tiempo de surgir, éstas lograron sobrevivir a pesar de su aparente extinción debido a los velocistas (que siempre se han dado cuenta de la ligereza y de la velocidad de estos artilugios) y a los reconocidos mensajeros y distribuidores de Nueva York.

Un grupo de soñadores las comenzaron a utilizar de nuevo como medio de transporte urbano. Deslumbrados por sus cuadros de acero de tubos finos y sus angostos manillares de formas poco convencionales han ido poblando en los recientes años ciudades americanas como Nueva York y San Francisco o europeas como Londres y Barcelona hasta transformarse en verdaderos iconos hipster.

¿Cómo es su funcionamiento?

Denominadas comúnmente fixies, disponen de una sola marcha, en la que el piñón gira simultáneamente con la cadena y los pedales. Lo normal es que una bicicleta, aunque se deje de pedalear, continúe avanzando mientras el conductor permanece con los pedales quietos, ¿cierto? Eso ocurre porque son de piñón libre (lo que facilita que la rueda trasera gire sin que la dinámica se extienda a la cadena). En las fixie, por el contrario, todo movimiento de la rueda trasera se comunica a los pedales… ¡y viceversa! Si el sujeto pedalea hacia atrás, la fixie se desplazará en esa misma dirección… y si se dirige cuesta abajo los pies continuarán en movimiento por el mismo desplazamiento de la rueda.

Bicicletas fixies, ¿existen riesgos al conducirlas?

Al momento de manejarlas lo que más dificultad plantea es habituarse a no contar con frenos manuales, debido a que se detienen poniendo resistencia con las piernas en los pedales, aunque se han originado modelos con freno delantero que impiden más de un accidente.

Cuando se montan por primera vez, lo que más sorprende es que no es posible dirigirse en punto muerto cuando se llega a una determinada velocidad. Esta bicicleta no lo posibilita. Aunque en un comienzo genera una extraña sensación, en dos semanas la persona se acostumbra totalmente.

Inconfundible apariencia

Además de identificarlas con facilidad por sus líneas sencillas y la ausencia de cables o piñones extra, lo mejor es que poseen ruedas o cubiertas de colores: rosa, verde, azul, rojo, amarillo, blanco y violeta. Además, se observan gran variedad de estas bicicletas fixies con una rueda de cada color, con el cuadro transparente (la Clarity Bike)… ¡o con manillares de madera!

Aunque es posible creer que son baratas por disponer de menos material (no existe freno de reversa, desviadores, palancas de cambio ni piñones complementarios… ¡inclusive la cadena es más breve!), las fixies son verdaderos artículos de culto. Es decir, que el individuo la puede diseñar él mismo o estar dispuesto a pagar unos 1.000 euros por las mejores. Por fortuna, existen versiones económicas (alrededor de los 300 €) si recurres a estos sitios especializados como SANTAFIXIE (la primera tienda online de Europa de bicicletas fixie) o IN BICYCLE WE TRUST (un concesionario de bicis de diseño).

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